CIUDAD DE PANAMÁ, Panamá. — En un hecho histórico para la infraestructura marítima mundial, Ilya Espino de Marotta asumió formalmente la administración del Canal de Panamá, convirtiéndose en la primera mujer en liderar esta institución en sus 112 años de historia. La ceremonia oficial contó con la presencia del presidente panameño, José Raúl Mulino, y marcó el inicio de una gestión clave para una vía que moviliza cerca del 6% del comercio mundial y representa aproximadamente el 10% de la economía panameña, aportando más de US$3,000 millones anuales al Estado.
La trayectoria de Espino de Marotta en la vía interoceánica comenzó el 17 de junio de 1985, cuando ingresó como ingeniera joven al dique de reparación. A lo largo de cuatro décadas, ocupó cargos estratégicos, incluyendo la vicepresidencia de Ingeniería, donde fue pieza fundamental en la ampliación del Canal, obra que hoy genera el 50% de los ingresos anuales de la corporación. Durante aquel proyecto, la ingeniera adoptó el uso de un casco rosado como una declaración simbólica de que las mujeres pueden desempeñar roles técnicos de alta responsabilidad, a pesar de haber enfrentado cuestionamientos de género al inicio de su carrera.
El desafío actual es complejo. La nueva administradora debe navegar las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, además de mitigar los efectos del cambio climático. La escasez de agua, agravada por el fenómeno de El Niño, ha obligado a reducir el tránsito de buques, impactando los ingresos nacionales. Para contrarrestar esto, Espino de Marotta impulsa la construcción de un nuevo reservorio en el río Indio, proyecto que busca garantizar la operatividad del Canal y el suministro de agua potable para cerca de dos millones de personas durante los próximos 50 años.
"Llegué aquí porque en 41 años trabajé y me preparé para esta responsabilidad", afirmó durante su discurso de toma de posesión. La ingeniera, graduada de la Texas A&M University, enfatizó que su gestión se mantendrá enfocada en resultados técnicos, manteniendo la independencia de la institución frente a las presiones políticas externas.


