El sector de la inteligencia artificial en China enfrenta desafíos significativos para monetizar su infraestructura, según un estudio elaborado por Endeavour Tian y Logan Wright de Rhodium Group. La investigación destaca una disparidad notable en los ingresos anuales: mientras OpenAI registra cerca de 40,000 millones de dólares y Anthropic unos 65,000 millones, sumando 105,000 millones de dólares, el conjunto de los modelos chinos genera apenas una décima parte de esa cifra.
Entre las empresas chinas destacadas, ByteDance reporta ingresos anuales estimados en 4,000 millones de dólares, seguida por Alibaba con 2,400 millones. Por su parte, Zhipu AI alcanzó los 1,600 millones de dólares en agosto, tras multiplicar por 20 sus ingresos desde enero. Rhodium advierte que estas cifras son una aproximación al mercado en crecimiento y poseen limitaciones metodológicas.
La brecha de ingresos se explica, en parte, por la estrategia de los laboratorios chinos de impulsar modelos abiertos, permitiendo que terceros los ejecuten en su propia infraestructura. Empresas como Moonshot y Alibaba buscan revertir esta tendencia mediante acuerdos de participación de ingresos, con Moonshot explorando alianzas con Microsoft, Amazon y Google. Adicionalmente, el costo por tarea en modelos chinos oscila entre 0.04 y 0.50 dólares, significativamente menor a los 2 a 4 dólares de Claude (Anthropic) o los 1 a 2 dólares de los modelos GPT de gama alta, según datos de Artificial Analysis.
Factores estructurales, como la baja disposición de los clientes chinos a pagar por servicios en la nube y la intensa competencia de precios, presionan los márgenes. Aunque DeepSeek alcanzó un margen bruto de 83% en su servicio de API en julio, su margen a nivel compañía se estima en 45%, frente al 65% de Anthropic.
Finalmente, el reporte señala que el gasto de capital en IA de las empresas chinas analizadas crecerá 103% este año, alcanzando los 932,000 millones de yuanes (aproximadamente 139,000 millones de dólares). No obstante, esta cifra sigue siendo una fracción de los 800,000 millones de dólares que se estima invertirán las empresas estadounidenses en centros de datos durante el mismo periodo.


