ESTRASBURGO, Francia. — En un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, Canadá ha comenzado a explorar una alianza más profunda con la Unión Europea, impulsada por la reciente hostilidad comercial del presidente estadounidense Donald Trump. El primer ministro canadiense, Mark Carney, se encuentra esta semana en Estrasburgo para participar en el discurso sobre el Estado de la Unión de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y para dirigirse al Parlamento Europeo, en lo que diplomáticos describen como un esfuerzo por estrechar lazos sin llegar a una adhesión formal al bloque.
La relación entre Ottawa y Washington atraviesa su peor momento tras el fracaso de las negociaciones comerciales el mes pasado y la imposición de aranceles mutuos. Trump ha llegado a sugerir en redes sociales la anexión de Canadá a Estados Unidos, una postura que ha generado rechazo en el país norteamericano. En respuesta, el gobierno de Carney ha implementado aranceles compensatorios y busca diversificar sus mercados. Según Mark Camilleri, presidente de la Asociación de Comercio e Inversión Canadá-UE (CEUTIA), el objetivo es duplicar el comercio fuera de Estados Unidos en la próxima década.
El interés de Canadá por la UE es notable, incluso superando al del Reino Unido en términos de integración. Canadá ya se unió al fondo de defensa de la Unión Europea, la Acción de Seguridad para Europa (SAFE), y busca colaborar en áreas críticas como energía —específicamente gas natural licuado—, minerales, tecnología y adquisiciones de defensa. A pesar de que Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial de Canadá, con un intercambio bilateral valorado en casi 900,000 millones de dólares el año pasado, frente a los 130,000 millones con la UE, la estrategia de Ottawa apunta a una mayor autonomía.
Aunque una encuesta de Nanos de abril reveló que cuatro de cada cinco canadienses apoyan fortalecer los vínculos con la UE, los líderes europeos mantienen una postura cautelosa. Temen que un respaldo público excesivo a Carney pueda provocar represalias arancelarias de Trump, especialmente ante la proximidad de procesos electorales en varios países del bloque. No obstante, se espera que una cumbre UE-Canadá a finales del próximo mes siente las bases para grupos de trabajo técnicos que definan el alcance de esta nueva asociación.


