LONDRES, Reino Unido. — Richard Scatchard, un agresor con un largo historial de violencia sexual, fue liberado de prisión en 2013 y, años después, terminó con la vida de su pareja, Kelly Faiers, en 2023. El agresor, quien obligó a Faiers a ingerir pastillas para dormir mezcladas con alcohol, se dio a la fuga tras el crimen y fue hallado muerto seis meses después en un parque de casas rodantes.
Krystyna, una de sus víctimas de 70 años, ha decidido renunciar a su anonimato para denunciar el abuso que sufrió a manos de Scatchard, a quien conoció en 1997. Según su testimonio, el hombre ganaba la confianza de sus víctimas para luego drogarlas y abusar de ellas, llegando incluso a grabar las agresiones. En el año 2000, el Tribunal de la Corona de Warrington lo condenó a cuatro cadenas perpetuas por drogar y agredir a Krystyna y a otras dos mujeres. Previamente, en 1986, ya había sido encarcelado por intentar secuestrar a una mujer a quien atropelló con su auto, donde la policía halló una bolsa para cadáveres.
A pesar de que el juez advirtió en el año 2000 que Scatchard representaba un peligro permanente para las mujeres, la Junta de Libertad Condicional decidió liberarlo en 2013 bajo 10 condiciones. Scatchard incumplió estas medidas al ocultar su relación con Faiers y utilizar un segundo teléfono celular para evadir el monitoreo. Tras la muerte de Faiers, el Ministerio de Justicia británico inició una revisión del caso y se comprometió a aumentar la financiación para los servicios de libertad condicional.
Expertos como la profesora Marianne Hester, de la Universidad de Bristol, y Nicole Jacobs, comisionada contra la violencia doméstica, han señalado que el abuso sexual facilitado por drogas es una forma de violencia que requiere mayor atención institucional. La Agencia Nacional contra el Crimen británica ha advertido sobre la urgencia de combatir a nivel internacional a los agresores que utilizan sustancias para someter a sus víctimas, una problemática que se ve agravada por la difusión de contenido gráfico en internet.


