La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha descartado un "incremento explosivo" en los niveles de endeudamiento del país, asegurando que la estrategia financiera actual garantiza una trayectoria estable a mediano plazo. De acuerdo con las proyecciones oficiales, la deuda pública alcanzará el 55% del Producto Interno Bruto (PIB) para el cierre de 2027.
La subsecretaria de la dependencia explicó que la solidez de este esquema se sustenta en que el 85% del financiamiento público está contratado en pesos mexicanos, a tasa fija y a largo plazo. Asimismo, destacó que el 100% de la deuda externa se encuentra a tasa fija y que el gobierno cuenta con programas de coberturas cambiarias, de tasas de interés y petroleras. La funcionaria también señaló que el ajuste realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) a la base del PIB impactó en el cálculo de este ratio.
Por su parte, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Édgar Amador Zamora, enfatizó que México se mantiene en niveles de deuda inferiores a los de economías desarrolladas. "Si tomas el promedio de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), esta métrica se encuentra bastante más abajo; Japón está arriba de 200%, Estados Unidos arriba de 100%", comparó el titular de la dependencia, subrayando que no existen razones para que esta métrica limite la capacidad fiscal o de desarrollo del país.
Según los Criterios Generales de Política Económica, se estima que la deuda cierre 2026 en un 54.7% del PIB, superando el 54.3% aprobado previamente por el Congreso. En términos nominales, el saldo pasará de 20.4 billones de pesos al cierre de 2026 a 21.8 billones para finales de 2027, cifra que representa el saldo más alto registrado hasta la fecha.
Para el ejercicio fiscal 2027, el gobierno federal ha solicitado al Congreso de la Unión un límite de financiamiento de 1.7 billones de pesos, destinados a cubrir el gasto programable y no programable del Presupuesto de Egresos de la Federación. Amador Zamora reiteró que el compromiso de la administración es reducir el déficit fiscal a 3.9% del PIB, una medida clave para asegurar la estabilidad de la deuda y proteger la calificación crediticia del país.
"Este conjunto de acciones que estamos tomando por parte de los ingresos, del lado del gasto, apunta justamente a la confirmación, y a la mejora en el corto y mediano plazo del crédito público y su calificación", concluyó el secretario.


