El vicepresidente de Irán, Mohammad Reza Aref, admitió públicamente que la estrategia de censura digital implementada por el Estado no ha logrado sus objetivos. Durante un encuentro con líderes religiosos en la ciudad de Qom, Aref declaró que "la estrategia de prohibir la tecnología no funciona", señalando que el uso generalizado de redes privadas virtuales (VPN) ha neutralizado los controles impuestos sobre el espacio digital. Según el funcionario, los denominados "servicios de túnel" han anulado efectivamente la capacidad del gobierno para supervisar el entorno virtual.
Para los cerca de 86,5 millones de habitantes de Irán, el uso de VPN se ha transformado en una necesidad cotidiana. A pesar de que el gobierno mantiene bloqueadas plataformas como Instagram, TikTok y YouTube, estudiantes, emprendedores y pequeñas empresas dependen de estas herramientas para operar. Las restricciones se agudizaron durante los recientes conflictos militares que involucraron a Estados Unidos e Israel, así como tras las protestas registradas a inicios de año, periodos en los que la población llegó a quedar desconectada de la red global durante semanas.
El vicepresidente cuestionó la lógica de los bloqueos masivos al compararlos con una autopista: "Si un vehículo comete una infracción en una autopista, ¿debería cerrarse toda la vía o actuar únicamente contra ese vehículo?", planteó. A pesar de este reconocimiento, Aref no detalló medidas concretas para revertir las prohibiciones. La política de censura ha sido objeto de críticas internas, ya que diversos sectores advierten sobre el impacto negativo en la economía digital, provocando la pérdida de empleos en sectores de comercio electrónico y servicios digitales.
El debate también ha expuesto una brecha de desigualdad en el acceso a la información. Mientras la mayoría de la población enfrenta bloqueos, una minoría privilegiada cuenta con "tarjetas SIM blancas", que permiten navegar sin las restricciones que afectan al resto de los ciudadanos. Aunque estas declaraciones representan una de las críticas más explícitas de un alto funcionario iraní, aún no se han traducido en cambios oficiales en la estrategia de control digital del país.


