MADRID, España. — Las fronteras españolas, lejos de limitarse a los trazados convencionales con Francia y Portugal, conforman un mosaico de rarezas geográficas y políticas. España comparte límites con cinco países, incluyendo Andorra, Reino Unido y Marruecos, abarcando desde los Pirineos hasta el norte de África.
Entre los casos más destacados se encuentra "La Raya", la frontera que separa a España de Portugal. Con más de 1,200 kilómetros, es considerada la más antigua de Europa, consolidada jurídicamente entre 1267 y 1297 mediante los tratados de Badajoz y Alcañices, y oficializada en 1926.
En los Pirineos destaca Llívia, un municipio español en la provincia de Girona que permanece rodeado por territorio francés. Su estatus se debe a que, tras el Tratado de los Pirineos de 1659, España cedió "pueblos" a Francia, pero al ser Llívia una "villa", logró mantener su soberanía española. En la misma zona, la isla de los Faisanes, situada en el río Bidasoa, funciona como un condominio compartido: España ejerce su soberanía del 1 de febrero al 31 de julio, y Francia durante los seis meses restantes.
Andorra, por su parte, destaca por su sistema de coprincipado parlamentario, donde los jefes de Estado son el presidente de Francia y el obispo de Urgell, en Lleida. Mientras tanto, en el sur, Gibraltar permanece como un punto estratégico cedido a la Corona británica tras el Tratado de Utrecht de 1713, manteniendo una relación económica estrecha con La Línea de la Concepción.
Finalmente, en el norte de África, el Peñón de Vélez de la Gomera ostenta el récord de la frontera terrestre más corta del mundo, con apenas 85 metros de longitud. Este enclave, que originalmente era un islote, quedó unido al continente tras un terremoto en 1930, y actualmente alberga una guarnición del ejército de Tierra español.


