El consultor político argentino Fernando Cerimedo, frecuentemente señalado como un "mercenario digital", ha visto su influencia y operaciones bajo un intenso escrutinio tras su detención en Bolivia el pasado 18 de agosto. El estratega enfrenta acusaciones por presuntamente contratar sicarios para atentar contra su expareja embarazada, un evento que ha destapado el alcance de sus actividades en América Latina, incluyendo vínculos con actores políticos, granjas de trolls y el uso de cuentas falsas.
Soledad Vallejos, autora del libro "Los dueños de la libertad", describe a Cerimedo como un experto en manipulación de redes sociales y entrenamiento de trolls, capaz de amplificar contenidos hasta infiltrarlos en la conversación política formal. Por su parte, el periodista Mauro Federico, quien ha investigado sus conexiones durante años, señala que el patrón de operación de Cerimedo se repite con variaciones locales: una fuerte presencia digital, campañas negativas automatizadas y un acercamiento posterior a los círculos de poder tras las victorias electorales.
El historial de Cerimedo abarca múltiples naciones. En Brasil, fue investigado por la Policía Federal por su rol en la trama golpista posterior a las elecciones de 2022, tras haber trabajado para Jair Bolsonaro. En Argentina, formó parte de la estrategia de comunicación de Javier Milei durante la campaña presidencial de 2023. En Chile, la Cámara de Diputados investiga posibles vínculos con el entorno de José Antonio Kast, mientras que en Honduras colaboró en la campaña presidencial de Nasry Asfura en 2025. En México, la presidenta Claudia Sheinbaum señaló a La Derecha Diario, medio cofundado por Cerimedo, por el uso de bots para influir en la opinión pública. Asimismo, en Bolivia, colaboró con Rodrigo Paz.
Las conexiones de Cerimedo se extienden a Estados Unidos, dado que en 2021 registró el dominio de CPAC Argentina, vinculándose con grupos que trabajaron con Donald Trump. Ramiro Orias, director del Programa sobre Corrupción y Derechos Humanos de la Fundación para el Debido Proceso (DPLF), advierte sobre la opacidad de estas redes. Según Orias, existe una "asimetría evidente" donde las redes digitales operan regionalmente en tiempo real, mientras que las instituciones democráticas siguen limitadas por jurisdicciones nacionales y herramientas del siglo XX.
Para los expertos, Cerimedo funciona como una "pieza operativa" o un punto de cruce de intereses y fondos dentro de un entramado mucho más amplio, sugiriendo que su detención podría ser solo el inicio de la revelación sobre cómo operan estas estructuras de desinformación en la región.


