El sector empresarial mexicano se encuentra de luto tras el fallecimiento de Vicente López Rodea, quien presidió el consejo de La Costeña y fue reconocido como un referente indiscutible de la industria de conservas en el país. Su trayectoria fue fundamental para convertir el negocio iniciado por su padre, Vicente López Resines, en una operación industrial de alcance internacional.
La Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN), a través de su presidente Alejandro Malagón Barragán, lamentó profundamente la pérdida de quien fuera consejero, socio y fundador de la Cámara Nacional de la Industria de Conservas Alimenticias (CANAINCA). Por su parte, el Consejo Nacional Agropecuario (CNA) destacó que el liderazgo y compromiso de López Rodea dejaron una huella imborrable en el sector agroalimentario nacional.
Bajo su gestión, La Costeña consolidó una infraestructura robusta. Entre 1951 y 1971, la empresa inauguró una planta de 40 hectáreas en Ecatepec, Estado de México, sede de sus operaciones principales. Posteriormente, entre 1986 y 1991, expandió sus capacidades con una planta en Guasave, Sinaloa, enfocada en puré de tomate y vegetales. Además, entre 2007 y 2008, la compañía puso en marcha un centro automatizado de distribución, catalogado como uno de los más grandes de América Latina.
Para el año 2013, la marca ya tenía presencia en más de 50 países, diversificando su oferta más allá de los tradicionales chiles en vinagre para incluir frijoles, salsas y diversos alimentos envasados. En 2023, la revista Expansión lo posicionó en el lugar 88 de los 100 empresarios más importantes de México, mientras encabezaba Conservas La Costeña y Sabormex.
Vicente López Rodea compartió sus raíces empresariales con su hermano, Eugenio López Rodea, quien fundó Grupo Jumex. El deceso del presidente del consejo ocurre tres años después de que La Costeña celebrara su primer centenario de operaciones.


