La realeza noruega se encuentra de luto tras el fallecimiento de la princesa Astrid, quien perdió la vida a los 94 años. Este suceso ocurre en un momento de profundo duelo para la nación, apenas 48 horas después de las exequias de su hermano, el rey Harald V.
Durante su vida pública, la princesa Astrid fue una figura clave para la monarquía noruega. Se destacó por ser la "mano derecha" de su abuelo, el rey Haakon VII, y posteriormente de su padre, el rey Olav V. En su papel institucional, representó a Noruega en diversas festividades, eventos oficiales y visitas de Estado, consolidándose como una pieza fundamental en la diplomacia y la representación de la Corona.


