CIUDAD DE MÉXICO. — A pesar de que las autoridades capitalinas atribuyeron la explosión en el puente de La Concordia a la falta de pericia y al exceso de velocidad del conductor Fernando Soto Munguía, el expediente CI-FIIZP/IZP-10/UI-3 S/D/00122/09-2025 revela información que contradice dicha versión. Según los documentos, el operador contaba con una licencia federal (DF00160207) expedida por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) y cumplía con los estándares de aptitud necesarios.
La empresa Transportadora Silza SA de CV, encargada del traslado de gas LP de Petróleos Mexicanos, presentó pruebas que indican que el vehículo circulaba a 38 kilómetros por hora al momento de los hechos. Este dato fue respaldado por el sistema de geolocalización de la empresa externa Samsara Networks México S de RL de CV, la cual monitoreó la ruta el 10 de septiembre de 2025 sin registrar alertas por exceso de velocidad, uso de teléfono, consumo de tabaco o falta de cinturón de seguridad.
La controversia se agudiza ante las discrepancias en los dictámenes periciales. Mientras que la fiscal capitalina, Bertha Alcalde, afirmó el 10 de octubre de 2025 que el conductor viajaba a 44 kilómetros por hora en una curva con límite de 40, un dictamen de la Fiscalía General de Justicia, incluido en el expediente, señala que la velocidad era de 50 kilómetros por hora, provocando dos impactos. Soto Munguía, quien falleció en el incidente, acumulaba un año y medio de experiencia en la empresa y había superado todas las capacitaciones y exámenes médicos requeridos.

