La creciente necesidad de almacenar datos dentro del continente europeo ha detonado una ola de construcción de centros de datos, pero el impacto en los recursos locales ha comenzado a generar fricciones. Según registros del Ministerio Federal de Economía y Energía de Alemania, el consumo de agua en estas instalaciones oscila entre 0,4 y 4,4 litros por cada kWh de electricidad utilizada, recurso que se emplea para la refrigeración de los sistemas.
La presión sobre la red eléctrica también es un punto crítico. En Finlandia, el operador Finngrid estima que el consumo eléctrico nacional podría incrementarse casi un 40 por ciento respecto a 2025 si se concretan todas las conexiones proyectadas. Ante este escenario, la vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera, declaró: "Si triplicamos nuestra capacidad de cálculo, eso no debería significar que también tripliquemos la presión sobre nuestras redes eléctricas, nuestro suministro de agua y nuestras facturas de energía". La Comisión ha anunciado que los centros de datos con más de 500 kW de potencia deberán contar con una etiqueta de eficiencia energética.
El descontento social ha escalado en diversas regiones. En Kronstorf, Austria, cientos de personas protestaron contra proyectos de Google, mientras que en Killala, Irlanda, la oposición ciudadana, apoyada por la autora Sally Rooney, logró frenar una construcción. En Francia, el proyecto de Google en Étrechet, con una capacidad de entre 800 MW y 1,1 GW, provocó la dimisión de la alcaldesa Florence Laurent, tres tenientes de alcalde y una concejala.
No obstante, surgen modelos de eficiencia. En Marsella, un centro de datos de IA utiliza refrigeración por agua de circuito cerrado para reducir el consumo energético en un 30 por ciento. Asimismo, en Dublín, Fráncfort y Berlín, se está aprovechando el calor residual de los servidores para alimentar redes de calefacción urbana. Una encuesta de la compañía energética Eon reveló que casi tres cuartas partes de la población alemana aceptaría centros de datos cercanos si estos contribuyeran a la calefacción de sus hogares. Finalmente, en Stackbo, Suecia, y Dublín, Microsoft ha implementado sistemas de almacenamiento de energía para estabilizar las redes eléctricas locales.


