Un estudio científico publicado este jueves 17 de septiembre de 2026 ha determinado que el mortífero deslave ocurrido el pasado 26 de agosto en la frontera entre Nepal y China fue el resultado de factores climáticos y geológicos críticos, exacerbados por el calentamiento global. La catástrofe se originó tras el derrumbe de un bloque de hielo y rocas del monte Langtang Lirung, lo que generó una corriente masiva de escombros y agua que devastó los valles circundantes.
El informe, elaborado por el grupo World Weather Attribution (WWA), subraya que el evento no fue causado por un fenómeno meteorológico extremo aislado, sino por una interacción de factores, incluyendo el aumento de las temperaturas y la pérdida de estabilidad en la montaña. Según el hidrólogo Walter Immerzeel, de la Universidad de Utrecht, la región ha experimentado "cambios fundamentales e irreversibles". El experto señaló que la ladera presentaba una vulnerabilidad geológica preexistente, posiblemente agravada por el terremoto de magnitud 7,8 que afectó al país en 2015, fragilidad que se intensificó por el retroceso del permafrost y los glaciares.
Los datos confirman que julio y agosto de 2026 fueron los meses más calurosos registrados en la zona, sumado a que las intensas nevadas de finales de 2025 incrementaron el volumen de agua de deshielo. Friederike Otto, climatóloga del Imperial College de Londres, afirmó que "no hay duda de que el cambio climático es uno de los factores clave" del desastre. Por su parte, Manjeet Dhakal, de Climate Analytics South Asia, calificó el suceso en el río Bhote Koshi como una "advertencia contundente" sobre los riesgos que enfrenta la población ante el calentamiento del Himalaya.
El impacto humano ha sido devastador: en Nepal se contabilizan más de 1.400 muertos y 6.150 personas permanecen desaparecidas. En China, las autoridades reportan 43 fallecidos y 519 personas no localizadas. Ante este panorama, el gobierno nepalí ha estimado que los costos de reconstrucción ascenderán a 4.780 millones de dólares.


