BOGOTÁ, Colombia. — El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha desatado una fuerte controversia en el país tras publicar imágenes en las que aparece caminando entre los cadáveres de presuntos guerrilleros fallecidos durante operativos militares. Esta estrategia, que busca proyectar una imagen de "mano dura" contra la delincuencia, marca un cambio radical respecto a la política de negociación de su antecesor, Gustavo Petro.
El primer video, difundido tras una operación en Guaviare donde murieron 23 presuntos integrantes de disidencias de las Farc y dos menores de edad, forma parte de un material de más de siete minutos. Posteriormente, el mandatario publicó nuevas imágenes tras un operativo en La Guajira, donde fueron abatidos Naín Andrés Pérez Toncel, alias "Bendito Menor", su pareja Angélica Tarazona, alias "La Bebecita", y otras dos personas.
La Defensora del Pueblo, Iris Marín, condenó los hechos a través de la red social X: "El Estado y el Gobierno no pueden entrar en una competencia por demostrar quién puede ser más cruel. Incluso en la guerra hay límites, y la dignidad humana no desaparece con la muerte". Por su parte, el ministro del Interior, Rodrigo Lara Restrepo, defendió la postura presidencial argumentando que el Estado cumple con su deber constitucional de combatir el terrorismo y rechazó que se equipare al Gobierno con bandas criminales.
Analistas como Carlos Cortés señalan que estas imágenes buscan enviar un mensaje de "fuerza e intimidación", mientras que Elizabeth Dickinson, del International Crisis Group, advierte que este tipo de exhibiciones de poder, similares a las vistas en otros contextos regionales como el El Salvador de Nayib Bukele, pueden tener efectos contraproducentes en comunidades históricamente afectadas por el conflicto armado de más de 60 años en Colombia.


