El secretario de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, Troy Meink, confirmó durante la Conferencia sobre Aire, Espacio y Ciberseguridad que el país ha puesto en órbita un arma con capacidades ofensivas. Aunque el funcionario no ofreció detalles técnicos ni fechas específicas sobre el lanzamiento, subrayó que este despliegue es fundamental para responder a las "amenazas en constante evolución" que enfrenta la nación.
Por su parte, un portavoz de la Fuerza Espacial de Estados Unidos explicó que el control del dominio espacial implica el uso de medios cinéticos y no cinéticos para interrumpir, degradar o destruir capacidades adversarias cuando sea necesario. Estas herramientas, según se indicó, pueden ser empleadas tanto para fines ofensivos como defensivos bajo la dirección de los mandos en combate.
Expertos en la materia, como Bleddyn Bowen del Royal United Services Institute (RUSI), han especulado sobre la naturaleza de esta tecnología. Bowen sugirió que podría tratarse de plataformas de guerra electrónica diseñadas para interferir señales de radio, vehículos de destrucción cinética o incluso satélites de inspección cercana capaces de capturar y mover otros dispositivos.
La noticia ha generado una reacción inmediata por parte de China, cuyo Ministerio de Asuntos Exteriores instó a Washington a detener la expansión de sus capacidades militares en el espacio ultraterrestre, advirtiendo sobre el riesgo de una "carrera armamentística".
Este movimiento se enmarca en una creciente tensión global por la supremacía espacial. Mientras Estados Unidos ha fortalecido su Fuerza Espacial —creada en 2019—, informes previos han señalado que tanto Rusia como China han desarrollado estrategias para interferir en satélites occidentales. En 2024, Washington ya había expresado preocupaciones sobre un satélite ruso con capacidad de atacar otras sondas, mientras que Rusia ha compensado su infraestructura espacial mediante el desarrollo de misiles terrestres y sistemas ASAT (antisatélite) lanzados desde aeronaves.


