Los mercados energéticos globales cerraron la semana con una marcada volatilidad tras la intensificación de las hostilidades entre Washington y Teherán. Este conflicto, que se ha prolongado durante siete meses, ha impactado directamente en las rutas de suministro en Medio Oriente, elevando los precios de referencia del petróleo a nivel internacional.
Al cierre de la jornada del viernes 4 de septiembre de 2026, el Brent del Mar del Norte registró un alza de 76 centavos, situándose en 92.68 dólares por barril, lo que representa un incremento semanal del 3.77 por ciento. Por su parte, el referencial estadounidense West Texas Intermediate (WTI) sumó 18 centavos para cerrar en 91.48 dólares, acumulando un aumento semanal del 9.68 por ciento.
En el caso de México, la mezcla mexicana de exportación escaló 20 centavos, alcanzando los 90.94 dólares por barril. Durante la semana, el valor del crudo nacional registró un incremento de 11.04 dólares, equivalente a un 13.81 por ciento.
La situación se ha visto agravada por los ataques ucranios contra refinerías rusas, lo que ha profundizado las interrupciones en el suministro global. En Estados Unidos, el precio minorista del diésel alcanzó un máximo histórico, con un costo promedio de 5.85 dólares por galón, según datos de la Asociación Americana del Automóvil. Se prevé que este costo continúe al alza debido a la reducción de existencias y al inicio de las temporadas de cosecha y siembra en los estados agrícolas del país, sectores que dependen mayoritariamente de este combustible.
Expertos advierten que el alza en el crudo y los combustibles está presionando la inflación y los costos de financiación estatales a nivel mundial, intensificando los temores sobre un posible aterrizaje brusco de la economía global.


