La tensión en el Medio Oriente alcanzó un punto crítico este miércoles 9 de septiembre de 2026, luego de que los Guardianes de la Revolución de Irán emitieran una advertencia directa contra petroleros en Kuwait y Baréin. El ejército ideológico iraní instó a las tripulaciones a abandonar sus embarcaciones de inmediato, calificando a ambos países como cómplices de las acciones de Estados Unidos.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (CGRI) confirmó haber ejecutado ataques durante la madrugada del miércoles contra la base Al Azraq en Jordania y contra dos destructores estadounidenses equipados con misiles de crucero. Según reportes de la agencia iraní Tasnim, la ofensiva también alcanzó a una decena de barcos que intentaban cruzar el estrecho de Ormuz, zona que, según Teherán, se encuentra bajo su estricta vigilancia naval. Por su parte, el Ejército jordano informó que logró interceptar y destruir dieciocho misiles iraníes, mientras que otros dos impactaron en áreas despobladas.
Esta escalada responde a los bombardeos ejecutados el martes por Estados Unidos, donde el Comando Central confirmó la destrucción de cinco petroleros vinculados a Irán. Esta acción fue, a su vez, una represalia por ataques previos con misiles balísticos lanzados por la CGRI contra un buque de guerra estadounidense. Previamente, se habían registrado ataques sin víctimas en las zonas de Jarg y Jask.
En el ámbito diplomático y de sanciones, Estados Unidos intensificó la presión contra la República Islámica al sancionar a 36 entidades e individuos relacionados con el sector de la aviación, incluyendo a 27 compañías aéreas y colaboradores de Mahan Air. Desde Colombia, el secretario de Estado, Marco Rubio, reafirmó la postura de Washington: "Irán sigue intentando atacar buques de la Armada estadounidense, y cada vez que lo hagan o intenten hacerlo, perderán petroleros, y creo que hoy volverán a ser testigos de ello".


