La adopción de la proyección Equal Earth marca un hito en la representación geográfica mundial. Con el respaldo de 164 votos a favor en las Naciones Unidas —y un único voto en contra, emitido por Estados Unidos—, esta iniciativa impulsada por Togo y diversas naciones africanas pretende superar las limitaciones del mapa de Gerardus Mercator, vigente desde el siglo XVI. El modelo tradicional, diseñado originalmente para la navegación, presenta distorsiones significativas al estirar las regiones cercanas a los polos y reducir el tamaño de los territorios ecuatoriales.
Un ejemplo claro de esta desproporción es Groenlandia, que en el mapa de Mercator parece tener una superficie similar a la de África, cuando en realidad el continente africano es catorce veces mayor. En términos comparativos, Brasil, con sus 8,515,770 kilómetros cuadrados, es cuatro veces más grande que Groenlandia, la cual cuenta con 2,166,086 kilómetros cuadrados. La nueva proyección Equal Earth, de carácter pseudocilíndrico, ajusta estas dimensiones para reflejar con mayor precisión los kilómetros cuadrados de cada nación.
Carla Lois, investigadora principal de CONICET y profesora en la Universidad de Buenos Aires, destaca que la transición responde a necesidades sociales contemporáneas: "Cinco siglos después, cambian los objetivos y las necesidades de la sociedad respecto de qué hay que representar en los mapas. Hoy no es tan fundamental representar cómo se usa la brújula en un mapa. Las necesidades son otras, y es esperable y digno de celebrar que los mapas actuales traten de representar a los países en igualdad de condiciones".
Por su parte, César Andrés Ospina, docente del Instituto de Estudios Regionales de la Universidad de Antioquia, Colombia, subraya el trasfondo político de esta transición: "En la proyección de Mercator, el continente africano y Sudamérica se ven muy inferiores a lo que entendemos como el norte global. Hay una lucha importante por nuevas narrativas, nuevas construcciones de imaginarios geográficos, de representaciones o expresiones cartográficas que sean más equitativas con estas regiones".
Si bien los expertos coinciden en que ninguna proyección es perfecta debido a la complejidad de trasladar una esfera a un plano, la implementación de Equal Earth representa un avance simbólico. Aunque no altera las realidades políticas o económicas, se espera que su uso sostenido ayude a cuestionar la relación automática entre el tamaño representado en los mapas y el poderío geopolítico de las naciones.


