En el marco de la reunión de ministros de Energía del G20 celebrada en Houston, donde el gobierno de Donald Trump extendió una invitación a representantes venezolanos, se anunciaron acuerdos clave que buscan integrar capital privado estadounidense en los sectores energético y minero de Venezuela. La nueva dinámica entre Washington y Caracas, impulsada tras la captura y el derrocamiento de Nicolás Maduro en enero, ha facilitado la entrada de firmas como Continental Resources y Heeney Capital.
Continental Resources ha puesto su mirada en el bloque Ayacucho 2, un área de 126,000 acres situada en el estado de Anzoátegui, dentro de la Faja Petrolífera del Orinoco. La empresa estima que el yacimiento alberga 30,000 millones de barriles de recursos en sitio y aspira a mantener una participación operativa del 100% una vez que se formalice el contrato definitivo con PDVSA. Doug Lawler, presidente y director ejecutivo de Continental, indicó que la producción podría iniciar en un plazo de 18 meses, previo cumplimiento de estudios sísmicos y trabajos de exploración. Harold Hamm, fundador y presidente emérito de la firma, destacó el potencial de la roca madre venezolana, comparando el reto con la experiencia de la compañía en la perforación horizontal en Estados Unidos.
Por su parte, Heeney Capital, con sede en Nueva York, obtuvo derechos operativos y de exportación por 30 años sobre la mina de oro Choco, localizada en el complejo industrial de El Callao, en el estado Bolívar. Este proyecto, desarrollado en conjunto con Mercuria Energy, contempla una inversión inicial de hasta 1,000 millones de dólares. Sean Pi, cofundador de Heeney Capital, subrayó el interés de la firma en el sector minero venezolano, al que calificó como el más dinámico del hemisferio occidental.
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, calificó la operación como un hito para la relación bilateral, alineado con el objetivo de consolidar al hemisferio occidental como un centro energético global. Calixto Ortega Sánchez, vicepresidente sectorial de Economía de Venezuela, señaló que la asociación con Continental envía una señal de confianza hacia la recuperación de la industria nacional. Estos convenios se suman a acuerdos previos de comercialización de oro y minerales que, según Mercuria, podrían movilizar exportaciones anuales por 2,200 millones de dólares, con un potencial adicional de 3,000 millones anuales en aluminio, níquel y metales ferrosos.


