El sector ferroviario en México busca ganar terreno frente al autotransporte mediante una estrategia de modernización y expansión de capacidades. Un tren de carga tiene una capacidad aproximada de 300 trailers, lo que permite reducir significativamente la congestión en las carreteras y generar hasta un 75% menos de emisiones contaminantes en comparación con el transporte terrestre tradicional.
Como parte de esta estrategia, la empresa CPKC ha incursionado en la cadena de frío mediante la inversión en más de 1,000 contenedores equipados con tecnología de refrigeración. Estos equipos permiten el traslado de proteína animal y vegetales entre México y Estados Unidos. "Hasta ahora, los productos refrigerados sólo se movían en camión dentro del país, pero hemos invertido en más de mil contenedores refrigerados. La visión es tener menos contaminación, menos trailers y más carreteras en buenas condiciones porque no se las acaban los trailers", señaló Del Cueto. Esta iniciativa cuenta con la supervisión de inspectores del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) en Kansas City para garantizar la calidad de los productos.
En cuanto al desarrollo de infraestructura, Onésimo Flores Dewey, COO de Grupo PRODI y director de desarrollo de negocios de Mota-Engil, destacó que la industria ha incrementado su potencial en los últimos dos sexenios. Según el directivo, a pesar de las dificultades iniciales en la cadena de suministro durante las licitaciones del Tren Maya, la industria ha acumulado experiencia en los últimos ocho años. "Uno de los efectos secundarios de este tren en el sureste es que ahora que el nuevo gobierno empuja una agenda ambiciosa en infraestructura ferroviaria, hay empresas más capacitadas para sostener los proyectos a largo plazo", apuntó Flores.
Por su parte, Alstom ha reforzado su capacidad productiva en México con nuevas inversiones en su planta de Ciudad Sahagún, que cuenta con una extensión de 498,000 metros cuadrados. Maite Ramos Gómez, directora de Alstom México y el Norte de Latinoamérica, subrayó el compromiso con el desarrollo industrial local: "El año pasado, Alstom destinó 9,000 millones de dólares en proveedores nacionales. Se necesitan facilidades y nuevos proyectos para que llegue el momento en que podamos hacer no solamente trenes hechos en México para el país, sino para el mundo".
Aunque especialistas advierten que la falta de modernización en puertos y terminales representa un cuello de botella, el sector privado continúa invirtiendo en terminales intermodales y corredores competitivos para fortalecer la capacidad de carga frente al camión.


