El mercado financiero mexicano enfrenta una semana crucial marcada por la expectativa ante los indicadores económicos y las decisiones de política monetaria. Hacia media mañana, el peso mexicano se cotizaba en 17.23 unidades por dólar, manteniendo una estabilidad inicial tras una semana previa en la que la moneda registró una depreciación del 1.5% frente al cierre anterior, influenciada por el endurecimiento de la Reserva Federal y el alza en los rendimientos estadounidenses.
En el ámbito bursátil, la Bolsa Mexicana de Valores mostró un desempeño negativo, con el índice S&P/BMV IPC cayendo un 0.28% para ubicarse en 63,200.32 puntos, marcando un nuevo mínimo anual y acumulando una baja del 1.45% en lo que va de 2026. Este comportamiento contrasta con el optimismo en Wall Street, donde el Dow Jones avanzaba 0.42%, el S&P 500 0.98% y el Nasdaq 1.61%, impulsados por el sector de semiconductores e inteligencia artificial.
El factor energético brindó un respiro a los mercados globales, con el Brent cayendo cerca de un 4% a 99.69 dólares por barril y el WTI retrocediendo un 5% a 95.22 dólares. Esta baja responde a las expectativas de que la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York facilite gestiones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán respecto al conflicto en Medio Oriente.
El foco de atención para México se centra en el próximo jueves, cuando se publicará la inflación de la primera quincena de septiembre y Banco de México (Banxico) anunciará su decisión sobre la tasa de referencia, actualmente en 6.50%. Con una inflación general anual en 3.26% y la subyacente en 3.88%, los inversionistas analizan el margen de maniobra de Banxico para la flexibilización monetaria frente a la postura de la Fed.
Adicionalmente, el mercado vigila al yen japonés, cuya tasa de referencia subió a 1.25%. El gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, ha indicado que la política monetaria nipona ha entrado en una nueva etapa. Para el peso, este factor es relevante debido a las operaciones de 'carry trade', donde el financiamiento en yenes se utilizaba para adquirir activos de mayor rendimiento en México. Un fortalecimiento del yen, sumado a tasas elevadas en Estados Unidos, podría generar volatilidad en las monedas emergentes.


