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El maderismo y el origen político de la Cristiada: un análisis histórico

A cien años del inicio de la Cristiada, el historiador Felipe Ávila analiza cómo el colapso del porfiriato y la participación del Partido Católico Nacional en la era maderista sentaron las bases de una confrontación que marcaría la historia de México.

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Por Con información de La Jornada

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El maderismo y el origen político de la Cristiada: un análisis histórico
El maderismo y el origen político de la Cristiada: un análisis histórico Foto: La Jornada

Lo Esencial • Puntos Clave

  • La Cristiada, ocurrida hace 100 años, fue el clímax de una confrontación histórica entre el Estado laico y sectores conservadores católicos.
  • El Partido Católico Nacional (PCN), fundado en 1911, se convirtió en la segunda fuerza política del país durante el gobierno de Madero.
  • El apoyo de la jerarquía católica al golpe de Estado de Victoriano Huerta en 1913 es señalado como un error estratégico que buscaba revertir los avances liberales.

A un siglo del estallido de la Cristiada, el levantamiento armado que enfrentó a sectores de la Iglesia católica y laicos contra el Estado mexicano posrevolucionario, el director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), Felipe Ávila, ofrece una revisión sobre los orígenes de este conflicto. La Cristiada, concentrada principalmente en el centro-occidente del país, representó el punto más álgido de una pugna histórica entre el proyecto liberal anticlerical y el conservador católico.

Tras la caída del régimen de Porfirio Díaz, la Revolución Mexicana reavivó las tensiones que se creían superadas desde la Guerra de Reforma. Con la llegada de Francisco I. Madero al poder, se abrió un periodo de libertad política sin precedentes que permitió la organización de diversos grupos, incluyendo a los católicos. Ante el temor de que la nueva administración cancelara la tolerancia religiosa disfrutada durante el porfiriato, la jerarquía eclesiástica, encabezada por el arzobispo de México José Mora y del Río, impulsó la creación del Partido Católico Nacional (PCN) en mayo de 1911.

El PCN logró un crecimiento notable, convirtiéndose en la segunda fuerza política del país. En las elecciones de 1911, apoyó la fórmula de Madero para la presidencia y Francisco León de la Barra para la vicepresidencia, además de obtener la gubernatura de Jalisco. Esta influencia se consolidó en 1912 al ganar también la gubernatura de Zacatecas, legislaturas estatales y una importante representación en la Cámara de Diputados.

Sin embargo, el rumbo cambió drásticamente con el asesinato de Madero y el ascenso de Victoriano Huerta. Un sector del clero y del PCN apoyó el cuartelazo, integrándose incluso al gabinete huertista. Aunque algunos miembros del partido fueron perseguidos por el dictador, la mayoría de la jerarquía católica legitimó al gobierno de facto. Según Ávila, este respaldo al huertismo fue un error histórico que buscaba frenar la Revolución y restaurar privilegios, alineándose con una tradición conservadora que, desde la Independencia, se había opuesto a los proyectos liberales y republicanos del siglo XIX.

Aviso de cobertura: Edición, verificación y contextualización elaborada por la Mesa de Redacción de Inferencia a partir de despachos informativos de La Jornada.

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