El estudio de los códices prehispánicos y coloniales representa una ventana fundamental para comprender la cosmovisión de las civilizaciones mesoamericanas. En este contexto, el reconocido historiador y nahuatlato Miguel León-Portilla dedicó parte de su labor intelectual a detallar la importancia y el funcionamiento de estos documentos históricos en su obra escrita.
La investigación de León-Portilla no solo se limitó a la traducción, sino que buscó explicar cómo se leían e interpretaban estos registros, los cuales funcionaban como herramientas de comunicación y memoria para las sociedades de la época. Su trabajo sigue siendo una referencia esencial para académicos y lectores interesados en la literatura y la historia de México, destacando el valor de los códices como testimonios vivos de un pasado complejo y estructurado.

