La comunidad científica ha encontrado en los denominados 'controladores de élite' una vía prometedora para combatir el VIH. Este grupo, que representa aproximadamente el 0,5 % de las personas seropositivas, posee la capacidad biológica de mantener el virus a raya sin necesidad de intervenciones farmacológicas. Un caso emblemático fue el de Loreen Willenberg, una diseñadora de paisajes de 71 años residente en Sacramento, California, quien vivió décadas con el virus sin desarrollar la enfermedad tras ser diagnosticada en 1992.
Willenberg, quien falleció en abril de 2026, se convirtió en un referente mundial tras ser analizada por Xu Yu, profesora de medicina en el Instituto Ragon de Mass General Brigham, el MIT y Harvard. En el congreso de la Sociedad Internacional del Sida de 2025, Yu presentó hallazgos que sugerían que Willenberg se había librado por completo del virus, incluso después de someterse a tratamientos contra un cáncer en estadio IV diagnosticado en 2022, los cuales habrían reactivado el VIH en cualquier otro paciente. 'Después de analizar miles de millones de células, realmente no hay nada', afirmó Yu sobre la ausencia de virus viable en su organismo.
La investigación actual se centra en cómo estos individuos logran confinar el VIH en 'desiertos genéticos', segmentos del ADN donde el virus queda atrapado e incapaz de replicarse. Un estudio de 2020 realizado por Yu con 64 controladores de élite confirmó este mecanismo. Asimismo, se investiga a los 'controladores postratamiento', como los integrantes de la cohorte Visconti en Francia, quienes tras años de antirretrovirales han logrado interrumpir el tratamiento sin rebrote viral.
El papel de las células asesinas naturales también es crucial. Christina Thobakgale, de la Universidad de Witwatersrand y el Servicio Nacional de Laboratorios de Salud de Sudáfrica, ha identificado que estos controladores poseen células inmunitarias más activas, marcadas por la molécula CD69, capaces de localizar el virus en tejidos profundos. Dado que las mujeres tienen entre dos y cinco veces más probabilidades de ser controladoras de élite, los científicos enfatizan la necesidad de incluir a más mujeres en los ensayos clínicos para desarrollar vacunas terapéuticas que imiten esta respuesta inmunitaria natural.


