La trayectoria empresarial de Eugenio López Rodea comenzó con una sólida formación en el negocio familiar, La Costeña, fundada por su padre, Vicente López Resines. Tras aprender los procesos de producción y esterilización que permitieron a La Costeña escalar desde una pequeña tienda de abarrotes en Tlatelolco, López Rodea decidió emprender su propio camino en la industria alimentaria.
En 1961, a los 26 años, fundó la Empacadora de Frutos y Jugos, conocida como Frugo, con una plantilla inicial de apenas 20 trabajadores. Su primer producto fue un néctar de durazno en una lata de 150 mililitros. Tres años después, en 1964, la empresa inició el registro de la marca Jumex (Jugos de México), consolidando una identidad que se alejaría del enfoque de conservas de La Costeña para especializarse en el procesamiento y envasado de frutas y jugos.
Bajo la dirección de López Rodea, quien falleció en 2022, la compañía mantuvo un carácter familiar y privado, una estrategia que permitió la continuidad del apellido López en la conducción del grupo. Esta visión permitió a Jumex expandir su oferta, mejorar su capacidad productiva y alcanzar mercados internacionales.
En la actualidad, la relevancia de ambas empresas es notable dentro del mercado mexicano. Según la edición 2026 del ranking 'Las 500 empresas más importantes de México', Grupo Jumex ocupa el lugar 198, con ingresos de 25,116 millones de pesos. Por su parte, La Costeña se sitúa en el lugar 236, con ingresos de 18,970 millones de pesos y una plantilla de 4,500 empleados. Mientras La Costeña diversifica su portafolio con marcas como Totis, Pap’s y Nipón, Jumex se ha consolidado como un referente en el sector de bebidas.


