YEMVA, República de Komi — El lago de Yemva, un estanque que los lugareños describen como un lugar idílico para nadar durante el verano, esconde una realidad sombría: fue excavado sobre una fosa común de víctimas del sistema de campos de trabajos forzados conocido como Gulag. Durante décadas, los residentes de esta localidad de unos 15,000 habitantes han encontrado restos humanos en la orilla, sin que exista placa o monumento alguno que honre a los fallecidos.
La construcción del lago artificial, iniciada en la década de 1980 por una empresa local a más de 1,000 km al noreste de Moscú, desenterró restos humanos y fragmentos de ataúdes, pero las obras continuaron. Según estimaciones del Museo de Historia del Gulag de Moscú, entre 1930 y 1956, cerca de 20 millones de personas pasaron por prisiones y colonias penales soviéticas, de las cuales más de 2 millones murieron bajo el régimen de Joseph Stalin.
En 2021, un incendio de pastizales reveló huesos de al menos tres personas. Aunque investigadores confirmaron que el sitio funcionó como una "fosa común no oficial para prisioneros del gulag" entre 1930 y 1950, las autoridades locales se negaron a tomar medidas. El historiador Grigory Spichak declaró a BBC News Rusia: "Fuimos a la cantera y, la verdad, no tuvimos que buscar nada: los huesos aparecieron enseguida". Por su parte, el investigador Igor Sazhin señaló: "Encontramos costillas y huesos pélvicos. No se pueden confundir con restos de animales. Dejarlos así es simplemente inhumano".
La inacción oficial refleja una tendencia nacional donde la represión estalinista se ha convertido en un tema tabú. Organizaciones como Memorial han sido prohibidas y el Museo del Gulag en Moscú fue cerrado. A pesar de que en 2022 la fiscalía prohibió nadar en el lago, el Tribunal Supremo de Komi revocó sentencias previas que exigían la inspección y reinhumación de los restos. Actualmente, aunque se han colocado carteles de "prohibido nadar", los residentes continúan utilizando el sitio, una situación que Lana Pylaeva, redactora jefe de Komi Daily, atribuye a una "vergüenza internalizada" tanto de los descendientes de las víctimas como de los verdugos.


