WASHINGTON, D.C., EE. UU. — El reciente acuerdo petrolero, calificado como el mayor de la historia, contempla la entrega a Estados Unidos del control mayoritario de 17 yacimientos en Venezuela, los cuales representan 65.000 millones de barriles de crudo, equivalentes al 21,5% de las reservas probadas del país sudamericano y al 141% de las reservas estadounidenses. Sin embargo, gigantes del sector como ExxonMobil, valorada en 654.000 millones de dólares, y ConocoPhillips, valorada en 149.000 millones, han optado por mantenerse al margen de esta iniciativa.
La explotación de estos activos recaerá en North American Blue Energy Partners (Nabep), una firma registrada en Barbados con una trayectoria poco conocida. El acuerdo, que estima una inversión de 100.000 millones de dólares, otorga al gobierno estadounidense una participación del 35% en Nabep y el derecho preferencial a adquirir el 20% de la producción a precio de coste. Mientras tanto, Chevron, la única gran petrolera estadounidense con presencia activa en Venezuela, mantiene un acuerdo independiente para expandir su producción a 600.000 barriles diarios mediante una inversión de 7.000 millones de dólares provenientes de sus propias ganancias locales.
Expertos como el abogado José Ignacio Hernández señalan que Nabep controlará reservas 5,4 veces mayores a las de Petrobras en Brasil y 12 veces superiores a las de Pemex en México. No obstante, la falta de participación de las grandes petroleras responde a una profunda desconfianza en el marco regulatorio venezolano. Darren Woods, CEO de ExxonMobil, calificó en enero a Venezuela como un país "inviable para la inversión" debido a la falta de garantías jurídicas y la necesidad de reformar la legislación de hidrocarburos.
El riesgo político y legal es un factor determinante. ConocoPhillips, que mantiene laudos arbitrales pendientes por 8.700 millones de dólares tras las expropiaciones de 2007, y ExxonMobil, que logró una indemnización de 984,5 millones de dólares, observan con cautela la legitimidad del gobierno de Delcy Rodríguez y la estructura del acuerdo. Analistas como Mario Braga advierten que la figura de Alejandro Betancourt, presidente de Nabep, añade preocupaciones sobre el cumplimiento normativo y la reputación corporativa. En última instancia, la falta de seguridad jurídica y la inestabilidad institucional impiden que las grandes petroleras comprometan capital fresco en un entorno donde, según el economista José Toro Hardy, se intenta "poner la carreta delante de los caballos".


