CIUDAD DE MÉXICO. — El Episcopado Mexicano se prepara para un periodo de cambios significativos en su estructura jerárquica. De acuerdo con las normas de la Iglesia Católica, diversos obispos en el país han llegado a la edad de 75 años, lo que activa el protocolo eclesiástico que les obliga a poner su cargo a disposición del Papa mediante una carta de renuncia o, en su defecto, solicitar una prórroga temporal para continuar en sus funciones.
Esta situación afecta a una cuarta parte de los integrantes del Episcopado, quienes deberán formalizar este proceso administrativo ante las autoridades vaticanas. La medida responde a las disposiciones vigentes que buscan garantizar la renovación generacional en las diócesis mexicanas, un proceso que será seguido de cerca por la comunidad católica en el país.


