Un estudio reciente, publicado en la revista Perspectives on Psychological Science, ha puesto de manifiesto una tendencia preocupante en las sociedades occidentales e individualistas: la reducción progresiva del habla cotidiana. Tras analizar los hábitos de comunicación de más de 2,000 participantes en países como Estados Unidos, México y Australia, los investigadores Valeria Pfeifer y Matthias Mehl concluyeron que, en un periodo de 17 años, las personas han dejado de pronunciar un promedio de 300 palabras diarias, lo que equivale a unas 110,000 palabras menos al año.
El análisis, que comparó datos de 2007 con registros posteriores, reveló que la pérdida es más pronunciada en las generaciones más jóvenes. Mientras que los participantes mayores de 25 años redujeron su uso del habla en 314 palabras diarias, el grupo menor de 25 años registró una disminución de 451 palabras al día. Según el doctor Matthias Mehl, este fenómeno está estrechamente ligado a la expansión de las tecnologías digitales, que han sustituido la interacción verbal por la comunicación escrita a través de mensajes de texto, correos electrónicos y redes sociales.
El estudio destaca la pérdida de las llamadas "interacciones casuales" o "vínculos débiles", aquellas conversaciones breves con vecinos, cajeros o personas en la calle que, aunque parecen triviales, generan "micromomentos de pertenencia". Mehl señala que la búsqueda de eficiencia tecnológica —como el uso de audífonos en espacios públicos o el pago automatizado en comercios— ha eliminado los espacios donde antes ocurrían estos intercambios espontáneos.
Aunque los datos analizados concluyen en 2019, justo antes de la pandemia de covid-19, Mehl sugiere que el aislamiento social derivado de la crisis sanitaria y la consolidación del trabajo remoto han profundizado esta tendencia. Ante la creciente "epidemia de soledad" y la polarización social, el investigador propone como medida correctiva retomar el hábito de interactuar con extraños, lo cual, asegura, no solo combate el aislamiento, sino que refuerza el sentido de comunidad y reconocimiento mutuo.


