CIUDAD DE PANAMÁ, Panamá. — El Canal de Panamá, una de las arterias más importantes para el comercio global, se encuentra bajo una presión sin precedentes. La falta de precipitaciones, intensificada por el fenómeno de El Niño y las consecuencias del cambio climático, ha generado una crisis hídrica que pone en riesgo la operatividad de su sistema de esclusas, conocidas popularmente como "ascensores de agua".
Esta situación ha forzado a las autoridades a limitar el número de embarcaciones que pueden cruzar la vía interoceánica. La vulnerabilidad del canal ante las sequías es un tema de preocupación creciente, dado que el sistema depende directamente de la disponibilidad de agua dulce para elevar y descender los buques a través de su infraestructura.
Ronald Ávila y José María Rodero han documentado la magnitud de este problema, analizando cómo la escasez de recursos hídricos no solo impacta la economía interna de Panamá, sino que también genera repercusiones significativas en las cadenas de suministro y el comercio internacional. La dependencia del canal respecto a los ciclos de lluvia lo convierte en un punto crítico frente a las variaciones climáticas globales.


