El gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se encuentra en los preparativos para concretar la venta de aproximadamente 40,000 bombas de 2,000 libras a Israel, en una operación valorada en cerca de 2,800 millones de dólares. Según información reportada el martes 15 de septiembre de 2026 por The Washington Post, esta transacción representaría el mayor movimiento de munición pesada de este tipo realizado por Washington hasta la fecha.
De acuerdo con un funcionario anónimo citado por el diario, el paquete armamentístico se compone de 20,000 bombas MK-84 y BLU-117, además de 20,000 unidades del modelo I-2000. Estas municiones, con un peso aproximado de 900 kilos cada una, están diseñadas para despliegue aéreo; mientras que las primeras dos categorías son de propósito general, la I-2000 funciona como una ojiva penetrante especializada en atacar búnkeres y estructuras blindadas.
La magnitud de este acuerdo supera las ventas previas realizadas por administraciones anteriores, incluyendo las 14,000 bombas vendidas por el gobierno de Joe Biden tras los ataques de octubre de 2023, y la transferencia de más de 39,000 unidades notificada por el propio gobierno de Trump el año pasado. Cabe recordar que, en mayo de 2024, la administración Biden retuvo un envío de 1,800 de estas bombas ante el temor de que fueran utilizadas en operaciones dentro de zonas densamente pobladas en Rafah.
Este tipo de armamento es catalogado como uno de los más destructivos dentro del arsenal estadounidense y ha sido objeto de críticas internacionales debido a su uso frecuente por parte de Israel en Gaza y el Líbano. Aunque la operación se clasifica formalmente como una venta, el costo es cubierto mediante el mecanismo de Financiación Militar Extranjera (FMF), a través del cual Estados Unidos destina fondos de sus contribuyentes para que los países aliados adquieran dicho equipo bélico.


