En un hecho sin precedentes, el Departamento de la Fuerza Aérea de Estados Unidos confirmó que el gobierno ha desplegado armas de control espacial en órbita. La revelación fue realizada por el secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, durante su intervención este lunes 14 de septiembre de 2026 en la conferencia Air, Space and Cyber, celebrada en Maryland.
Aunque el funcionario reconoció la existencia de estos sistemas, la institución no ofreció detalles técnicos sobre el número de unidades, su naturaleza específica o las fechas exactas de su puesta en órbita. Meink justificó esta medida como una respuesta necesaria ante la evolución de las capacidades militares de otras naciones, subrayando que Estados Unidos debe "aumentar nuestro poder de combate e innovar más rápido que cualquier otro, de manera asequible".
El anuncio incluyó además el desarrollo de nuevos proyectos, como un sistema de interceptores espaciales y una constelación de satélites destinada a la detección y seguimiento de objetivos móviles, cuyos lanzamientos están programados para comenzar este mismo mes.
La postura estadounidense señala directamente a China y Rusia como los principales desafíos en este ámbito. Según la Fuerza Espacial, Pekín desarrolla capacidades contraespaciales como parte de su modernización militar, mientras que Moscú considera el espacio como un "ámbito de combate" decisivo para conflictos futuros.
Las reacciones internacionales no se hicieron esperar. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró este martes que "el espacio debe estar libre de cualquier arma" y abogó por la desmilitarización del sector. Por su parte, el portavoz de la cancillería china, Gou Jiakun, instó a Washington a "dejar de expandir sus capacidades militares y de prepararse para la guerra en el espacio exterior", advirtiendo contra el riesgo de una carrera armamentista.
Este despliegue se suma a una larga historia de tensiones en la órbita terrestre que se remonta a 1957. Aunque el Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967 prohíbe las armas de destrucción masiva, las potencias mundiales han buscado durante décadas formas de neutralizar satélites rivales, fundamentales para la vigilancia, la navegación y las comunicaciones militares.


