LA GUAIRA, Venezuela. — La profesora Madeleine Cova, quien impartía clases en el colegio privado Alejandro Otero y en el liceo público Juan José Mendoza, atraviesa un proceso de duelo tras la pérdida de cientos de sus alumnos en el doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela el 24 de junio. Según cifras gubernamentales, el sismo dejó más de 6,500 muertos en el estado de La Guaira, la zona más afectada del país.
Cova, quien mantenía una relación cercana con sus pupilos, relató que el impacto en su comunidad educativa ha sido devastador. "Hoy día, en el liceo público, tengo más de 230 niños fallecidos y más de 200 desaparecidos", señaló la docente. En el colegio privado donde enseñaba Castellano y Literatura, la cifra de estudiantes fallecidos asciende a 16. La magnitud de la tragedia ha reducido drásticamente la matrícula escolar; el liceo Juan José Mendoza, que anteriormente contaba con 22 secciones, ahora solo ha logrado conformar cinco.
El 14 de septiembre, durante el inicio del año escolar, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, informó que 11 escuelas se desplomaron y cerca de 1,017 sufrieron daños estructurales. Más de 86,000 niños afectados por el fenómeno sísmico han sido reubicados en otros planteles. Ante este panorama, docentes como Yssa Hernández, directora de una escuela en Caraballeda, han comenzado a implementar programas de contención emocional, reconociendo que "este año es reconstruir al ser humano".
Para Cova, el sentimiento de culpa y el vacío son constantes. "Es como si me faltara una parte de mi cuerpo", confiesa, mientras busca apoyo psicológico para procesar la pérdida de quienes consideraba como sus propios hijos. A pesar de la tragedia, la docente se mantiene firme en su vocación, apoyada por mensajes de sus alumnos sobrevivientes que le piden "vivir por ellos y por nosotros".


