El Gobierno de Moldavia confirmó este miércoles 9 de septiembre de 2026 que el despegue del avión que trasladaba al presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, hacia Noruega tuvo que ser pospuesto. La medida fue necesaria debido al cierre del espacio aéreo moldavo provocado por la presencia de dos drones rusos. La aeronave del mandatario ucraniano recibió autorización para despegar únicamente después de que uno de los dispositivos cayera a tierra y el otro abandonara el territorio nacional.
El incidente fue abordado por el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, quien declaró a la cadena pública NRK que el avión de Zelenski "estuvo a punto de ser alcanzado por un dron cuando despegaba". Støre enfatizó la complejidad de la situación al señalar: "Esa es la realidad en la que vive. Hubo algunos problemas para salir, pero nunca es fácil salir de Ucrania". Por su parte, el ministro de Finanzas, Jens Stoltenberg, mencionó que "hubo amenazas contra el avión" y confirmó que el presidente ucraniano relató los hechos durante sus reuniones en Oslo, ciudad a la que llegó el martes por la noche para asistir a los funerales de Harald V.
No obstante, una fuente de la presidencia ucraniana ofreció una perspectiva distinta al calificar de "exagerada" la versión de que Zelenski corriera un riesgo directo. Según esta fuente, se trató de una alerta preventiva en Moldavia tras la incursión de un dron ruso en el espacio aéreo de Moldavia y Rumania, lo que obligó a suspender las operaciones en el aeropuerto de Chisináu.
El Ministerio ruso de Defensa informó en su parte bélico diario que sus fuerzas atacaron "instalaciones logísticas en el puesto de control de Starokazache", ubicado en la frontera con Moldavia, bajo el argumento de que se utilizaban para la importación de armamento. Durante dicha ofensiva, dos drones permanecieron en el espacio aéreo moldavo por más de una hora; uno de ellos se incendió al caer y el otro se dirigió hacia Rumania. La presidenta moldava, Maia Sandu, condenó el ataque, que dejó dos muertos en el cruce fronterizo ucraniano, y calificó las violaciones rusas como "una seria amenaza a la vida de la población".


