WASHINGTON, D.C., EE. UU. — El estilo de gobierno de Donald Trump ha redefinido la imagen de la presidencia en Estados Unidos, convirtiéndola en un ejercicio de culto a su propia personalidad. A fecha del jueves 10 de septiembre de 2026, la presencia del mandatario se ha extendido a diversos ámbitos, incluyendo su rostro en monedas, pasaportes y una amplia gama de productos, mientras que su nombre ha sido adoptado por diversos programas e instituciones gubernamentales.
Este fenómeno de personalismo político se hizo evidente recientemente en Texas, donde el Partido Republicano organizó una fiesta política que colocó al presidente en el centro absoluto del evento, relegando a la propia estructura partidista a un segundo plano. La dinámica refleja una lealtad centrada exclusivamente en la figura del hombre, un hecho que ha generado debates sobre la naturaleza de su presidencia y las comparaciones históricas con otros mandatarios que han buscado centralizar el poder bajo su nombre propio.


