BERLÍN, Alemania. — A 35 años de la reunificación alemana, el panorama demográfico en los cinco estados que conformaban la antigua República Democrática de Alemania (RDA) presenta un contraste profundo con el resto del país. Mientras que la población nacional creció un 5% impulsada por la inmigración, las regiones orientales han sufrido una caída poblacional del 16%, con Sajonia-Anhalt registrando el declive más severo, alcanzando un 26% según estadísticas oficiales publicadas el año pasado. Este fenómeno, agravado por la migración hacia el oeste y tasas de natalidad históricamente bajas, está transformando la estructura social y política de la región.
El impacto es visible en localidades como Oschersleben, donde Jan-Niklas Hustedt, un ciudadano de 36 años, observa cómo la falta de jóvenes y trabajadores capacitados amenaza la sostenibilidad de los servicios básicos. La socióloga Katja Salomo, de la Universidad de Kassel, explica que la "fuga de cerebros" tras la reunificación fue altamente selectiva, afectando especialmente a mujeres jóvenes y profesionales, lo que ha derivado en el fenómeno conocido como "Kitasterben" o la "muerte de las guarderías".
Este vacío demográfico ha coincidido con un giro político significativo. El partido Alternativa para Alemania (AfD), clasificado por la inteligencia interna como de extrema derecha en Sajonia-Anhalt, capitalizó este descontento. El pasado domingo, la formación obtuvo un 44% de los votos en la región, marcando la victoria más importante de la extrema derecha en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial. Aunque el partido rechaza las comparaciones con el nazismo, su discurso antiinmigración y sus propuestas de bonos por nacimiento han resonado en comunidades que perciben un abandono por parte del sistema político tradicional.
El profesor Martin Bujard, del Instituto Federal de Investigación Poblacional, advierte que las crisis globales, como la pandemia de covid-19 y la guerra en Ucrania, han exacerbado la caída en la natalidad, que alcanzó su nivel más bajo desde 1946. A pesar de los esfuerzos de iniciativas como "Heimvorteil Harz", dirigida por Katy Löwe en Halberstadt para atraer trabajadores a la región, el desafío persiste. La brecha entre el este y el oeste, alimentada por una "experiencia colectiva de pérdida" tras la caída del Muro, sigue siendo un factor determinante en la configuración del mapa electoral alemán.


