CIUDAD DE MÉXICO — La trayectoria de Emilio Azcárraga Milmo, figura central de la comunicación en México, tuvo un inicio alejado de los reflectores. En 1948, a los 17 años, tomó la decisión de abandonar la academia militar Culver, en Indiana, Estados Unidos, a pocas semanas de concluir su último semestre. Su retorno a México, motivado por el deseo de casarse con su novia, María Regina Shondube Almada, “Gina”, fue condicionado por su padre, Emilio Azcárraga Vidaurreta, quien le exigió trabajar y aprender los principios del comercio para ganarse su propio sueldo.
Fue en este contexto que el joven Azcárraga comenzó a vender Encyclopaedia Britannica casa por casa en zonas acomodadas de la Ciudad de México. “Ganaba mucho dinero, muchísimo”, relató el empresario en una entrevista para el libro Historia de la televisión en México. Esta etapa, marcada por una relación compleja y severa con su padre, fue fundamental para su formación. Posteriormente, junto a su amigo Othón Vélez Jr. y con el apoyo financiero de su madre, incursionó en la compraventa de radios y televisores.
Entre 1950 y 1951, su padre lo integró a las áreas de ventas de XEW-Radio y XEW-TV. Azcárraga Milmo combinaba la oferta de espacios publicitarios con la venta de enciclopedias cuando los clientes no concretaban la compra de anuncios. A los 24 años, ya ocupaba la gerencia de ventas y producción de Telesistema Mexicano.
Tras el fallecimiento de su padre en septiembre de 1972, Azcárraga Milmo tomó el control y, el 8 de enero de 1973, fundó Televisión Vía Satélite (Televisa) tras fusionar Telesistema Mexicano con Televisión Independiente de México (TIM). Bajo su mando, el grupo se diversificó en cine, música, publicaciones y deportes, como el Club América, además de comenzar a cotizar en las bolsas de México y Nueva York en 1991.
En la actualidad, el legado de la familia ha experimentado cambios significativos. Según el ranking Las 500 empresas más importantes de México 2026 de Expansión, Grupo Televisa cerró 2025 con ingresos de 58,878.2 millones de pesos y una plantilla de 26,599 empleados, aunque sus ingresos cayeron 5.4% y la compañía descendió del lugar 86 al 93. Hoy, la presidencia recae en Bernardo Gómez y Alfonso de Angoitia, mientras que Emilio Azcárraga Jean se ha alejado de la operación principal, marcando una nueva era para el conglomerado.


