La historia de Vitacilina se remonta a la figura de Kiso Tsuru, un médico y empresario japonés que arribó a México en 1908. Tsuru, quien construyó un vasto imperio empresarial con intereses en los sectores petrolero, minero, pesquero y de infraestructura, sentó las bases de su incursión farmacéutica al crear la Compañía Internacional de Drogas en 1928. Posteriormente, el 18 de marzo de 1938, fundó la Compañía Internacional de Comercio, laboratorio especializado en dermatología.
El producto insignia, originalmente conocido como Vitapenicilina, comenzó su comercialización bajo el nombre de Vitacilina en 1953. Con el paso de las décadas, la marca consolidó su presencia en los hogares mexicanos y, para 1974, logró posicionarse en el mercado hispano de Estados Unidos. La diversificación comenzó en 1990 con el lanzamiento de Vitacilina Bebé, marcando el inicio de una estrategia de expansión que se aceleraría en años recientes.
En 2023, la compañía dio un salto significativo hacia el sector del cuidado de la piel con el lanzamiento de Vitacilina Facial, una línea formulada con activos como retinol, niacinamida, ácido hialurónico, vitamina C, péptidos de colágeno y vitamina E. Esta nueva etapa incluyó productos antiarrugas, aclaradores, humectantes y sérums. La evolución continuó en 2025 con la incursión en el mercado de cuidado capilar, integrando shampoos, acondicionadores y tratamientos.
La estructura corporativa también ha experimentado cambios fundamentales. Tras haber sido adquirida por Taisho Pharmaceutical en 2012, la Compañía Internacional de Comercio fue comprada en 2022 por el Grupo NC, un conglomerado brasileño presidido por Carlos Sanchez. Esta operación, que incluyó el complejo industrial en la Ciudad de México, permitió al grupo brasileño ingresar al mercado mexicano. El Grupo NC, fundado formalmente en 2014, tiene sus raíces en el negocio farmacéutico iniciado por Emiliano Sanchez en la década de 1950, el cual fue expandido por su hijo Carlos hasta convertirlo en uno de los referentes del sector en Brasil.


