El miércoles 23 de septiembre de 2026, el presidente estadounidense Donald Trump recibió al líder chino Xi Jinping en la base aérea Andrews, un gesto diplomático inusual que subrayó la importancia que el mandatario estadounidense otorga a su relación personal con el líder de China. Tras 90 minutos de conversaciones en el Despacho Oval, Trump mostró a Xi diversos proyectos en la Casa Blanca y lo invitó a un vuelo turístico a bordo del helicóptero presidencial "Marine One".
Trump calificó la reunión como "gran" y afirmó que ambos líderes "nunca se habían entendido mejor", buscando promover la "prosperidad y seguridad para las futuras generaciones". Sin embargo, analistas como Aurelio Insisa, del Instituto Mercator de Estudios sobre China (MERICS), señalan que esta "diplomacia personal" es una construcción unilateral de Trump, con poca evidencia de impacto real en la relación bilateral.
En el ámbito económico, el secretario del Tesoro, Scott Bissent, confirmó que la tregua comercial vigente hasta noviembre se extenderá hasta enero de 2027. Aunque no se anunciaron acuerdos de gran calado, la Casa Blanca confirmó reducciones mutuas de aranceles en bienes no críticos por un valor de 30,000 millones de dólares. Las negociaciones continúan a través de la Junta de Comercio EE. UU.-China, abordando temas como productos agrícolas, gas natural licuado y el acceso a chips de última generación para inteligencia artificial.
Respecto a la inteligencia artificial, las expectativas de cooperación real siguen siendo bajas debido a la falta de confianza y transparencia. Antonia Hmaidi, analista de MERICS, advirtió que es "imposible comprobar si una parte está cumpliendo con las normas acordadas".
Xi Jinping, quien realiza su primera visita a Estados Unidos en diez años, enfatizó una visión de beneficio mutuo, mientras Pekín observa el declive del orden mundial liderado por Estados Unidos. Se espera que ambos líderes retomen estos temas en la próxima cumbre de APEC, programada para noviembre en Shenzhen.


