Los líderes de las naciones que conforman los BRICS iniciaron este sábado 12 de septiembre de 2026 una cumbre crucial en Nueva Delhi, India, con el objetivo de consolidar la influencia de las economías emergentes en el escenario global. El encuentro se desarrolla en un contexto marcado por las guerras en Ucrania y Oriente Medio, así como por tensiones comerciales que afectan a un bloque que ya agrupa a once países y representa aproximadamente al 49,5 % de la población mundial, el 40 % del PIB global y el 26 % del comercio internacional.
El presidente chino, Xi Jinping, arribó al país por primera vez en siete años, buscando avanzar en el deshielo de las relaciones con la India tras años de disputas fronterizas. En la capital india, Xi coincide con el presidente ruso, Vladimir Putin, quien llegó un día antes para sostener encuentros previos con el anfitrión, el primer ministro Narendra Modi, y con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian. Por su parte, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, no asistirá al evento debido a su campaña de reelección, por lo que la delegación de Brasil será encabezada por el canciller Mauro Vieira.
La agenda de la primera sesión, celebrada en el centro de convenciones Bharat Mandapam, se centra en la "gobernanza global inclusiva y el fortalecimiento del multilateralismo". Los miembros trabajan en una declaración conjunta que aborde la reforma de las instituciones internacionales, incluyendo el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y una postura unificada frente al terrorismo.
El primer ministro Narendra Modi enfatizó la importancia de la seguridad en las rutas marítimas para el comercio global durante el Foro Empresarial de los BRICS, instando al Consejo Empresarial del grupo a identificar las diez principales barreras comerciales entre sus integrantes. La cumbre, que se extenderá por dos días, enfrenta el reto de alcanzar consensos en temas complejos, dado que el bloque incluye a naciones directamente involucradas en conflictos actuales o afectadas por sanciones, como es el caso de Rusia e Irán.


