CEUTA, España. — En un escenario marcado por el hambre y la desesperación, miles de migrantes protagonizaron momentos de alta tensión al intentar asegurar una plaza en el nuevo albergue humanitario habilitado por el gobierno de Pedro Sánchez en el puerto de la ciudad autónoma de Ceuta. Aunque el recinto fue diseñado para albergar a mil 700 personas, la demanda superó ampliamente la capacidad, provocando carreras y enfrentamientos entre los aspirantes.
La Policía Nacional española, encargada de coordinar el traslado durante la madrugada, intervino con violencia, llegando a realizar disparos al aire con bolas de goma para intentar contener a la multitud. El nuevo campamento, instalado en un terreno de 16 mil metros cuadrados tras una semana y media de trabajos, logró abrir sus puertas tras superar obstáculos legales y las objeciones del Sindicato Único de la Policía (SUP), que había argumentado motivos de seguridad para mantenerlo cerrado.
La situación en Ceuta sigue siendo crítica. Aunque el gobierno ha logrado acoger a cerca de 6 mil migrantes en diversos espacios públicos, el presidente Pedro Sánchez se comprometió a habilitar plazas para 10 mil personas, dejando un déficit pendiente de más de 4 mil lugares. Por su parte, el gobierno local, encabezado por Juan Jesús Vivas, estima que aún permanecen 13 mil migrantes desprotegidos, incluyendo más de 2 mil menores de edad. A más de 45 días de la entrada masiva, la cifra exacta de personas en la ciudad —que cuenta con una población de 82 mil habitantes en 18 kilómetros cuadrados— sigue siendo una incógnita.
Los migrantes que no lograron ingresar al albergue fueron obligados a regresar a las calles o a las playas de Trampolín y Benítez, donde sobreviven en refugios improvisados con basura, cartón y bolsas de plástico. Ante este panorama, el Partido Popular (PP) arremetió contra el Ejecutivo. Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, calificó los hechos como una muestra de la incapacidad del gobierno para mantener el orden público, mientras que el ex presidente José María Aznar abogó por "militarizar" la ciudad y acusó al gobierno de "cobardía, incompetencia y traición".
En respuesta, Ángel Víctor Torres, ministro de Política Territorial y jefe del mando único de la crisis, rechazó las críticas: "El PP sólo pone problemas y repite la mentira de que hay que devolver ya a todos los inmigrantes. Hay leyes que cumplir. Las mismas que tiene que cumplir el PP con los menores".


