SANÁ, Yemen. — La situación humanitaria y militar en Yemen ha alcanzado niveles críticos tras un mes de enfrentamientos intensos en la costa meridional del Mar Rojo. Según reportes de las Fuerzas de Resistencia Nacional (FRN), leales al Gobierno reconocido internacionalmente, más de 500 de sus combatientes han perdido la vida y cerca de 1,500 han resultado heridos en los choques ocurridos entre el 9 de agosto y el 10 de septiembre. Por su parte, las fuerzas progubernamentales estiman que los rebeldes hutíes han sufrido más de mil bajas mortales y miles de heridos en el mismo periodo.
Desplazamiento masivo y crisis migratoria
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) confirmó que la cifra de desplazados internos desde el mes de julio asciende a 76,000 personas. La mayoría de los afectados provienen de las gobernaciones de Taiz (50,000), Lahj (17,000) y Hudeida (8,100). A esta crisis interna se suma un flujo migratorio transfronterizo: desde el pasado jueves, más de 2,000 personas han huido de Yemen hacia Yibuti, donde la OIM ya brinda asistencia inmediata en la localidad de Obock.
Avance hutí y respuesta militar
La ofensiva hutí ha logrado avances estratégicos significativos, consolidando el control sobre la ciudad portuaria de Moca, la ciudad y la isla de Dhubab, y manteniendo posiciones en Al Hudeida. Estos movimientos buscan asegurar el control sobre el estrecho de Bab al Mandeb, una ruta vital para el comercio marítimo global.
En respuesta, las fuerzas gubernamentales ejecutaron ataques aéreos el sábado 12 de septiembre contra un convoy hutí que se desplazaba de Moca hacia Saná, destruyendo armamento y municiones. A pesar de las bajas y el repliegue táctico hacia nuevas posiciones defensivas, las FRN han reafirmado su compromiso de continuar la campaña militar para restaurar la unidad del país y recuperar la capital, Saná, bajo control insurgente desde 2014.
La OIM advirtió que las comunicaciones en las zonas de combate permanecen interrumpidas, lo que dificulta las labores de asistencia y el censo preciso de las necesidades de la población civil, que enfrenta condiciones de extrema vulnerabilidad tras años de conflicto.


