La industria global del pistacho atraviesa un momento crítico. En la región de Rafsanjan, Irán, la combinación de sequía y la extracción intensiva de agua subterránea ha provocado que el suelo se hunda hasta 37 centímetros al año. Una situación similar ocurre en el Valle Central de California, Estados Unidos, donde la tierra cede hasta 20 centímetros anualmente en algunas zonas.
Joe Coelho, director de sostenibilidad de American Pistachio Growers, explica que el hundimiento del terreno es un problema serio en el Valle de San Joaquín. "Los agricultores son muy conscientes del riesgo", señala Coelho, cuya familia cultiva pistachos desde el año 2000. El vínculo entre ambos países es histórico; la industria estadounidense, que hoy supera a la iraní como mayor productor mundial, desarrolló sus cultivos basándose en la variedad 'Kerman', nombrada así por una ciudad cercana a Rafsanjan.
El problema central radica en la sobreexplotación de los acuíferos. En el Valle Central, los pistacheros consumen cerca del 4% del agua de cultivo, mientras que en Rafsanjan, más del 90% del agua subterránea se destina a estos árboles. Ali Beitollahi, director de investigación sobre hundimientos en el Centro de Investigación de Carreteras, Vivienda y Desarrollo Urbano de Irán, advierte: "Gran parte del daño es irreversible. Cuando un acuífero colapsa, nunca podrá volver a contener tanta agua como antes".
En Irán, la situación se agrava por la falta de regulación y las sanciones internacionales. Agricultores como Armin, residente en Rafsanjan, relatan que mientras antes encontraban agua a 20 metros de profundidad, hoy deben perforar hasta 300 metros, lo que ha llevado al abandono de tierras. Por su parte, California implementó en 2014 la Ley de Gestión Sostenible de Aguas Subterráneas (SGMA), que exige equilibrar el bombeo y la recarga para 2040. Aunque se han logrado avances, expertos como la profesora Helen Dahlke de la Universidad de California (Davis) sostienen que la recarga por sí sola no compensará décadas de sobreexplotación.
Beitollahi insiste en la necesidad urgente de modernizar los sistemas de riego, especialmente en Irán, donde predomina el riego por inundación, causante de grandes pérdidas por evaporación. "La sostenibilidad financiera, la sostenibilidad hídrica y la sostenibilidad ambiental están interconectadas", concluye Coelho.


