El cambio climático continúa acelerando el deshielo de los glaciares en todo el planeta, poniendo en riesgo el suministro de agua dulce para más de 2 mil millones de personas. En la cadena del Himalaya, el crecimiento de lagos glaciales amenaza a poblaciones e infraestructura en Nepal, India y China. La situación es crítica en Europa, donde los glaciares suizos perdieron la mitad de su volumen entre 1931 y 2016, un 12 por ciento adicional entre 2016 y 2021, y un 3 por ciento entre 2024 y 2025. Se estima que la mitad de los mil 500 glaciares alpinos desaparecerán en los próximos 25 años, mientras que en Italia, la región de Lombardía ha perdido el 40 por ciento de su superficie glaciar en los últimos 30 años. Similar retroceso se observa en el Cáucaso, las Montañas Rocosas, los Andes y cordilleras africanas, donde se prevé la pérdida de más de la mitad de sus glaciares en los próximos 10 a 20 años.
Paralelamente, Colombia enfrenta las secuelas del sismo del 10 de agosto que afectó a 16 de los 32 departamentos del país. El saldo oficial reporta 335 fallecidos, 4 mil 516 heridos y daños estructurales masivos: 207 mil viviendas afectadas y 36 mil 478 destruidas. La infraestructura pública también sufrió daños severos, incluyendo 397 centros de salud, 4 mil 316 centros educativos, 6 mil 118 centros comunitarios, 521 vialidades, cinco aeropuertos, 141 acueductos y 120 puentes. La reconstrucción requerirá más de 14 mil millones de dólares.
En Pereira, una de las ciudades más golpeadas, los habitantes describen una situación de desolación. Un residente declaró en el noticiero de Julio Sánchez Vargas en la emisora W: “Es como si nos hubieran bombardeado... 20 manzanas del centro de la ciudad están destruidas; miles de familias no tienen donde vivir dignamente; el comercio, paralizado”. La población local, caracterizada por su espíritu emprendedor, enfrenta ahora una constante sensación de inestabilidad debido a las réplicas sísmicas que persisten tras más de un mes del evento principal.


