El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas emitió este viernes 25 de septiembre de 2026 una declaración conjunta en la que respalda el derecho de Arabia Saudita a ejercer su legítima defensa frente a las agresiones de los rebeldes hutíes. El embajador de Francia ante la ONU, Jérôme Bonafont, quien preside el órgano este mes, condenó enérgicamente los ataques contra la infraestructura civil y energética del Reino.
La resolución del Consejo también exige a los insurgentes el cese inmediato de su escalada militar, señalando específicamente las amenazas contra la libertad de navegación en el mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb. El organismo internacional subrayó la necesidad de actuar conforme al Derecho internacional y la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
Este pronunciamiento ocurre tras la reivindicación de los hutíes sobre nuevas operaciones con misiles y drones contra Riad y una instalación de la petrolera estatal Aramco en Yanbu. Por su parte, el Gobierno saudí informó que interceptó y destruyó seis misiles balísticos dirigidos hacia Taif y Yanbu. En este contexto, el Gran Muftí de Arabia Saudita realizó un llamado a las fuerzas armadas para mantenerse preparadas ante la amenaza.
Paralelamente, se ha reportado que Pakistán, Turquía y Arabia Saudita coordinan una reunión urgente entre sus jefes militares. El objetivo es concretar una estrategia conjunta bajo el Acuerdo de Defensa Conjunta de La Meca, el cual establece que una agresión contra cualquiera de los países firmantes se considera un ataque contra todos los miembros del pacto.


