CIUDAD DE MÉXICO, CDMX. — La noche del pasado 15 de septiembre, la presidenta de México llevó a cabo la tradicional ceremonia del Grito de Independencia frente a Palacio Nacional. El evento, que tuvo lugar en el Zócalo capitalino, reunió a 300 mil personas, quienes se congregaron junto a la Catedral y el Palacio de Gobierno de la Ciudad de México para presenciar el acto solemne.
Durante la ceremonia, la mandataria emitió el Grito recordando el llamado histórico realizado hace más de 100 años por el cura Miguel Hidalgo y Costilla frente a la parroquia de Dolores. En aquel suceso fundacional, Hidalgo estuvo acompañado por Ignacio Allende y Juan Aldama, junto a un contingente de mestizos e indígenas que se unieron a la causa insurgente. El acto original destacó por el uso de un lienzo con la imagen de la Virgen de Guadalupe, elemento que funcionó como un símbolo de cohesión para los diversos sectores de la población novohispana.
En su mensaje, la presidenta vinculó la conmemoración con las cuatro transformaciones históricas de México. Según el recuento histórico, la primera transformación fue el movimiento de Independencia, seguida por la separación del Estado y la Iglesia durante la Reforma, y la transición de la dictadura de Porfirio Díaz hacia un gobierno revolucionario. La actual administración enfatizó que la cuarta transformación se distingue por ser un proceso pacífico y democrático, consolidado a través de la participación ciudadana en las urnas y grandes manifestaciones, a diferencia de los conflictos armados que marcaron los periodos históricos anteriores.


