La adopción de la inteligencia artificial (IA) en México ha traído consigo desafíos de seguridad sin precedentes, alejándose de los escenarios de ciencia ficción para centrarse en riesgos tangibles como el fraude y la vulneración de sistemas. Según el Índice de preparación en ciberseguridad 2025 de Cisco, el 88% de las empresas en el país han experimentado incidentes de seguridad relacionados con el uso de IA.
Erika Urbina, country manager de Trellix en México, señala que la automatización impulsada por IA permite a los atacantes optimizar sus campañas y evadir controles de seguridad tradicionales con mayor facilidad. Esta situación se agrava al considerar que solo el 50% de los líderes empresariales cree que su personal comprende realmente las amenazas asociadas a esta tecnología. Además, datos de Fortinet indican que apenas el 2% de las organizaciones posee una estrategia madura de defensa, mientras que el tiempo de ejecución de los ataques se ha reducido de 48 a 24 horas.
El impacto financiero es considerable. La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) reportó que el sistema financiero mexicano procesó más de 108,000 denuncias por fraude digital, con daños que ascienden a cerca de 20,000 millones de pesos en casos vinculados a IA y deepfakes. Precisamente, el fraude mediante deepfakes registró un incremento interanual del 484% en 2025, de acuerdo con Sumsub.
La infraestructura crítica es uno de los blancos principales. Fortinet posiciona a México como el segundo objetivo más importante en Latinoamérica, concentrando el 25% de los ciberataques dirigidos a este sector en la región. Las telecomunicaciones encabezan la lista de sectores afectados con un 43.2% de los casos, seguidas por el sector industrial con un 19.5% y las dependencias públicas con un 10%.
Ante este panorama, expertos advierten que la velocidad de evolución de la IA supera actualmente a los mecanismos de seguridad y las regulaciones. "Si una IA comienza a contribuir a la confección de sistemas más inteligentes, podríamos enfrentar ciclos de innovación muy rápidos donde cada generación de modelos sea mejor que la anterior", concluyó un experto en la materia, subrayando que el riesgo radica en la capacidad de la tecnología para ejecutar acciones peligrosas antes de que las instituciones puedan adaptarse.


