El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Guo Jiakun, declaró este lunes que las narrativas centradas en la amenaza y la confrontación tecnológica no benefician a ninguna de las partes involucradas. Según el funcionario, estos discursos solo sirven para perturbar los procesos de gobernanza global de la inteligencia artificial (IA), instando a un enfoque más abierto e inclusivo.
Esta postura surge en un contexto de creciente tensión entre las dos potencias económicas más grandes del mundo. Mientras que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha enfatizado que su prioridad es asegurar que su país lidere el desarrollo de la IA frente a China, figuras del sector tecnológico, como el CEO de Anthropic, Dario Amodei, han solicitado una desaceleración en el ritmo de innovación para mitigar riesgos existenciales. Jacob Coxon, exinvestigador de Anthropic, llegó a advertir sobre la posibilidad de consecuencias fatales si no se coordina una pausa a nivel internacional.
Por su parte, el ministro de Seguridad del Estado de China, Chen Yixin, subrayó el domingo la necesidad de equilibrar el desarrollo con la seguridad nacional, advirtiendo sobre el uso de la IA por parte de fuerzas hostiles y servicios de inteligencia extranjeros. A pesar de las restricciones estadounidenses a la exportación de chips críticos, la innovación china ha continuado expandiéndose con el respaldo de Pekín.
Expertos como Chang Jun Yan, de la Escuela de Estudios Internacionales S Rajaratnam en Singapur, consideran que un acuerdo formal de regulación entre Washington y Pekín es prácticamente imposible debido a que la IA es vista como un pilar fundamental de la seguridad nacional. No obstante, se espera que la inteligencia artificial sea un tema central en la agenda de las próximas reuniones entre funcionarios de alto nivel, incluyendo el encuentro previsto entre el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, previo a la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping.


