El jueves 17 de septiembre de 2026, las tensiones entre La Habana y Washington se intensificaron tras el anuncio de nuevas sanciones contra el gobierno cubano. Ante este escenario, el canciller cubano afirmó que los esfuerzos de Estados Unidos por someter a la nación caribeña no alcanzarán sus objetivos.
Por su parte, el secretario de Estado de Estados Unidos, quien es de origen cubano, emitió un comunicado oficial en el que sostiene que, "durante décadas, el régimen cubano ha canalizado todos los recursos de la isla hacia una élite militar". Esta postura refuerza la política de presión ejercida por la Casa Blanca, la cual busca limitar el acceso a recursos que, según Washington, son controlados por las fuerzas armadas cubanas.


