BEIRUT, Líbano. — La oficina del primer ministro israelí, quien es prófugo de la Corte Penal Internacional, confirmó que sus fuerzas armadas destruyeron infraestructura subterránea estratégica perteneciente al movimiento islamita Hezbollah en el sur de Líbano. El impacto de las detonaciones fue de tal magnitud que el Servicio Geológico de Estados Unidos registró un sismo de magnitud 4.1 en la zona.
De acuerdo con la Agencia Nacional de Información de Líbano, la explosión masiva tuvo lugar en la región montañosa de Ali al Taher, en Nabatiye. Corresponsales en el terreno reportaron haber sentido las sacudidas, las cuales se extendieron hasta la ciudad de Sidón, situada a aproximadamente 40 kilómetros de Beirut. Israel justificó la acción argumentando que Hezbollah utilizaba estos túneles para almacenar armamento, alojar a sus combatientes y lanzar drones y misiles contra posiciones militares israelíes y el norte de su territorio.
En paralelo a estos hechos, el portal libanés Al Mayadeen informó sobre un reporte de Human Rights Watch (HRW) y la Clínica Internacional de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de Harvard. El documento, titulado Fuera de control: los efectos inhumanos de las municiones de fósforo blanco y la necesidad de una legislación más estricta, documenta 23 incidentes entre marzo y mayo de este año en los que el ejército israelí empleó municiones de fósforo blanco. Ante esto, las organizaciones han solicitado la creación de una nueva ley internacional que regule el uso de este tipo de armamento destructivo.


